Desde el 21 hasta el próximo 24 de mayo, la ciudad se convierte en el epicentro mundial de la industria de las motocicletas al recibir la decimoctava versión de la Feria de las Dos Ruedas, un evento que se sitúa ya entre los cuatro más influyentes del mundo en su sector y refuerza el posicionamiento de Medellín como destino líder para el turismo de negocios y grandes encuentros internacionales.
La cifras confirman su impacto: más de 90.000 visitantes, 500 expositores provenientes de 50 países y 140 actividades técnicas, comerciales y culturales configuran una edición que proyecta un aporte económico superior a los 27,2 millones de dólares para la economía local. Este beneficio se distribuye de forma transversal, impulsando sectores como hotelería, restaurantes, comercio y servicios, además de dinamizar las relaciones comerciales y las cadenas de suministro del sector automotor.
Para la Administración Distrital, el evento es también una plataforma clave para fortalecer el tejido empresarial local. En esta edición, 28 emprendedores y empresarios, acompañados por programas oficiales de apoyo, participan con sus propuestas, accediendo a visibilidad, contactos internacionales y oportunidades de crecimiento. “Generar espacios donde nuestros empresarios conecten con mercados globales es parte fundamental de nuestra apuesta por el desarrollo económico incluyente”, destacó María Fernanda Galeano Rojo, secretaria de Desarrollo Económico.
El contexto nacional da mayor relevancia a este encuentro: las motocicletas representan el 63 % del parque automotor colombiano, con cerca de 14 millones de unidades circulantes. Antioquia ocupa el segundo puesto en registros a nivel nacional, con el 16,55 % del total, solo por detrás de Cundinamarca.
Además de su dimensión comercial, la feria impulsa la campaña Te Queremos Vivo, una estrategia de la Alcaldía para promover el uso responsable, la seguridad vial y la corresponsabilidad entreconductores, peatones y actores de la vía. Con más de 64.000 personas capacitadas en lo que va de 2026, la iniciativa suma esfuerzos desde el sector público y privado para proteger la vida en las carreteras.
Medellín reafirma así su vocación de anfitrión: unir negocios, industria y bienestar ciudadano en un mismo escenario, demostrando cómo los grandes eventos se transforman en motores de progreso para toda la región.











