Nos invitaron a conocer el ciclo completo de la energía en la Subestación Ancón Sur, ubicada en La Estrella, al sur del Valle de Aburrá. Antes de entrar, comprendimos el recorrido completo: la energía nace en la generación, viaja por la transmisión y llega a los usuarios tras la distribución.
La generación es el paso inicial: se produce electricidad desde fuentes como agua, viento o sol, y también desde recursos no renovables como gas, carbón y derivados del petróleo. La transmisión lleva esa energía a grandes distancias mediante líneas de alta tensión que conectan regiones. La distribución reduce el voltaje para ingresar a las redes locales y, finalmente, la energía llega a hogares, comercios e industrias.
Ancón Sur funciona como nodo clave de transmisión: recibe la electricidad generada por centrales como Hidroituango y San Carlos y la redirige entre la red nacional y la regional. Opera con 6 bahías a 230.000 voltios y abastece una de las zonas con mayor concentración industrial del país.
Recorrido en campo
Tras la explicación teórica, nos colocamos casco y botas y avanzamos al área exterior. Allí vimos en funcionamiento los elementos que hacen posible el flujo continuo: las subestaciones reciben, transforman y controlan la energía ajustando el nivel de voltaje para su recorrido seguro. Las torres de transmisión sostienen las líneas a gran altura para mantener distancias de seguridad respecto a personas, animales, ríos y vías. Las líneas de transmisión son los conductores por donde viaja la energía a alta tensión conectando centros de generación con distintas regiones.
La subestación opera las 24 horas, los 365 días del año. Integra además una planta solar fotovoltaica para su autoabastecimiento interno, avanzando en la transición energética.
El suelo de piedra y las reglas de seguridad
Caminando noté que todo el piso es de piedra triturada. No es azar: la grava aumenta la resistencia eléctrica del terreno. En caso de descarga, limita la corriente que podría atravesar el cuerpo —conocida como protección contra potenciales de paso y de contacto—; además frena el crecimiento de vegetación, mejora el drenaje y contiene derrames. Por la misma lógica, no se deben levantar los brazos ni sobrepasar límites de altura: a 230 kV la energía puede saltar por el aire sin tocar el cuerpo si se reduce la distancia de aislamiento. El aire deja de proteger.
La sede de ISA y su trayectoria
De Ancón Sur nos dirigimos a la sede principal de ISA en El Poblado. La empresa nació en 1967 con la misión de unir sistemas eléctricos que operaban separados. Se conoce que inició con un capital cercano a 5 millones de pesos de la época y un equipo reducido. Hoy, ISA —del Grupo Ecopetrol— tiene 59 años de trayectoria, presencia en seis países y cerca de 3.268 empleados en 50 empresas. La sede combina infraestructura y naturaleza preservando especies nativas.
Desde el centro de control monitorean en tiempo real más de 14.000 kilómetros de circuitos y 144 subestaciones. En 2025 la disponibilidad del servicio superó el 99,9 %. Actualmente ejecutan 35 proyectos por 670 millones de dólares, el 73 % en la Costa Atlántica. Allí conversamos con Juan Fernando Quintero, gerente de operaciones, sobre retos como el fenómeno de El Niño, innovación, uso de inteligencia artificial y sostenibilidad. La visita mostró que la energía no aparece sola: recorre un sistema organizado, vigilado y mantenido día a día para llegar a millones de personas.
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