Datos de un estudio de Erco Energía indican que las inversiones en energía solar pueden generar rendimientos efectivos anuales de hasta el 30 %. Esta cifra contrasta con la rentabilidad promedio del mercado inmobiliario en Colombia: entre el 6 % anual para propiedades residenciales y hasta el 9,6 % para activos comerciales.
A nivel global, la transición energética confirma su tendencia: según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), en 2024 las inversiones en energías limpias alcanzaron los 2,033 billones de dólares, superando por primera vez los 1,198 billones destinados a infraestructura basada en combustibles fósiles.
En Colombia, este desempeño se apoya en un marco regulatorio definido por la Ley 1715 de 2014, modificada por la Ley 2099 de 2021. Estas normas establecen beneficios tributarios concretos: exclusión del IVA en equipos, deducción del 50 % de la inversión en la declaración de renta hasta en 15 años y depreciación acelerada de hasta el 33,33 % anual. En conjunto, permiten reducir el plazo de recuperación de capital de 8-10 años a solo 5-6 años.
Para fondos de inversión, empresas y gestores de patrimonio, la energía solar se consolida como una nueva clase de activo. Ofrece flujos de caja estables, contratos a largo plazo, protección frente a la volatilidad de tarifas y alineación con criterios de sostenibilidad. Actualmente, representa una opción eficaz para diversificar portafolios con retornos más altos que los activos inmobiliarios tradicionales.











